5 de mayo de 2008

Mil perdones

Mil perdones. No se me ocurre decir otra cosa después del abandono involuntario que he tenido hacia este blog. Pero estos días han dado para mucho. Fundamentalmente para rozar el ascenso a la ACB en dos ocasiones, pero no lograrlo en ninguna de las dos. El triple de Shraeder en el Hospitalet-Bruesa, que forzó la prórroga, y la derrota de ayer en Palma han sido dos mazazos que deben remediarse con el triunfo definitivo el viernes ante el Hospitalet.
Y si uno asume su culpa y pide mil perdones, eso es lo que deberían decir jugadores, técnicos y miembros del club tras lo acontecido toda esta semana. El CAI vio el ascenso en su mano, no aceptó que podía perder en Palma, organizó todas las celebraciones... Y todo eso influyó en el equipo, que saltó a la cancha del palma Arena totalmente atenazado y nervioso. Pocos dieron la talla ayer y eso es para pedir perdón. O mejor, y creo que es lo que va a ocurrir, que demuestren su culpa haciendo un auténtico partidazo el viernes ante 11.000 personas y aseguren el ascenso en una gran fiesta del baloncesto.
Creo que el tropiezo de Palma no es algo para dramatizar, es una derrota, nada más. Pero lo que sí que es es un toque de atención, es una cura de humildad. Ni se puede celebrar nada antes de conseguirlo ni el equipo tiene que bajar los brazos dada la superioridad que se le supone sobre sus rivales. Queda una, pero hay que lograrla.
Insisto, mil perdones.

25 de abril de 2008

Hoy o cuando sea

Han sido días de locura. La victoria del CAI en Melilla lo ha acelerado todo porque la ACB está a tiro de dos o a tiro de uno si falla el Bruesa. Ya os podéis imaginar que el ritmo de trabajo ha sido frenético y apenas he podido rescatar unos minutos para actualizar el blog. Mis disculpas. Lo que yo quería decir a unas pocas horas de jugarse el encuentro ante el Inca es que no hay que obsesionarse con la fecha del ascenso. Puede que sea esta noche, puede que sea la semana que viene, pero lo realmente importante es que se produzca.
Da la impresión de que si no se logra hoy mismo se hunde el mundo. Nada de eso. El CAI no depende de sí mismo esta jornada, depende también de un equipo que se está jugando la segunda plaza de la clasificación. Calma.
Si hay ascenso se celebrará por todo lo alto, pero si no hay que estar tranquilos porque llegará antes o después pero siempre que se mantenga esa calma.

18 de abril de 2008

No parece haber relajación


El CAI solo piensa en la victoria para acercarse aún más a su objetivo. O por lo menos eso es lo que se desprende al ver a la plantilla tanto en los entrenamientos como en el hotel de concentración. La imagen que da el equipo allá donde va es de enorme seriedad, de trabajo, de esfuerzo y de no querer perder ni a las tabas.
La mañana ha sido muy tranquila. Desayuno, un poco de descanso y sesión de trabajo desde las doce de la mañana. Con calma. Unos ejercicios físicos, unos estiramientos y series de tiro por grupos. Pero llama la atención la ambición que tienen los jugadores de Curro Segura, quienes no encajan de buen grado las derrotas ni siquiera en un entrenamiento y con sus propios compañeros. Buena señal.
El equipo ha coincidido en el pabellón con su rival de esta noche. Los saludos típicos entre viejos conocidos como el caso de Lescano y Ciorciari, o de Turner y Brown (que jugaron aquí) con miembros del club melillense.
Mientras unos tiraban los otros visionaban el vídeo en la zona alta del recinto. Todos desean el triunfo. Pero el CAI no va a bajar los brazos. Las eternas series de aciertos protagonizadas por Quinteros una vez concluida la sesión dejaban con la boca abierta a los pocos que allí se encontraban. Una muestra más de que la relajación no existe en este grupo. De lo que se trata es de demostrarlo desde las nueve de la noche.

17 de abril de 2008

Joaquín y sus hélices


La verdad es que el viaje a Melilla no es de los más cómodos. Sí, se va en avión, pero es un trayecto bastante tenso. El hecho de volar en uno de esos aviones de hélices no suele hacer demasiado feliz a nadie en la expedición, y me incluyo. Pero son gajes del oficio. De hecho, los jugadores al ver las dimensiones del aparato ya suspiran. Por lo incómodo y por lo que se mueve en el aire, sobre todo, al acercarse a una ciudad como Melilla en la que el viento del estrecho se nota y de qué manera.

Hoy, los últimos diez minutos de viaje han sido de los moviditos aunque jugadores y técnicos recuerdan con especial angustia el vuelo del año pasado a Tenerife (de ese me libré por un día) en el que el vaivén, por lo que se vé, debió de ser continuo durante tres cuartos de hora. Uno de los más afectados por todo esto es el segundo entrenador, Joaquín Ruiz Lorente.

No es que le tenga miedo al avión (con los vuelos que lleva él a sus espaldas), pero sí que les tiene respeto, especialmente desde que tuvo un accidentado vuelo volviendo de Estados Unidos. Un susto, pero de los que dejan huella. Por eso esta mañana hasta su familia se preocupaba de lo que leían en HERALDO sobre que a Melilla solo iban aviones de hélices porque los reactores no tienen espacio suficiente para realizar las maniobras oportunas.

Sin embargo él confiaba en que esta vez el avión fuera más grande. Ya desde la puerta de embarque lo buscaba, pero se encontró con este "pajarito" que nos ha traído hasta Melilla. Al final, el vuelo ha sido más tranquilo de lo temido, salvo esos últimos minutos, y el equipo ya está aquí para tratar de lograr mañana un triunfo que le acerque al ascenso.

12 de abril de 2008

Ya no se escapa

Este año sí. Esta vez al CAI Zaragoza no se le va a escapar el ascenso. Suena a eufórico, pero atiende a la realidad, ya que si los rojillos no acceden a la ACB será por una catástrofe de dimensiones ini9maginables y, además, sería por deméritos propios.
Si algunos ya decíamos que el ascenso estaba prácticamente logrado la pasada semana en La Laguna, ya que era el encuentro más complicado de aquí al final, ayer el CAI certificó su ascenso. No de manera matemática, pero sí anímica y de cara al resto de la liga. Su victoria ante Los Barrios y otra sorprendente derrota del Bruesa, en casa ante el Melilla, otorga a los aragoneses tres partidos de ventaja a cinco de terminar la competición. Es decir, le da el ascenso.
De aquí al final solo hay que conservar la calma, asegurar los triunfos necesarios y confirmar una noticia que ya celebra media Zaragoza. Y es que tal y como juega el equipo de Curro Segura, su dinámica tan positiva, su amplia plantilla (ayer se ganó con solo dos puntos de Quinteros) y su entrega en defensa, pocos tropiezos se pueden imaginar en estas cinco últimas jornadas.
Los rivales parecen haber bajado los brazos, mientras el CAI los mantiene en alto. Y lo hará hasta asegurar esa plaza en la ACB. Pero esta vez ya no se escapa.